En el día del libro y Sant Jordi
Soy hija de catalanes, y este día siempre fue un día especial en mi familia. Es un honor y orgullo tener sangre catalana porque si algo admiro de mi ascendencia es la pasión con la que se preserva las tradiciones y su idioma a pesar de años y años en la historia de intentos por quitar el orgullo de ser uno mismo.
En la actualidad cada día se gana más reconocimiento mundial a su cultura, su pueblo y a su sed de independencia y la forma de hacerlo fue simplemente con la perseverancia. Hoy Barcelona es conocida por el futbol, por la olimpiadas del 92 y por mucho más, una revolución real es la que se gana con los ideales reflejados en las costumbres y los hechos de cada día y no con violencia.
En este día les regalo este cuento que relata la leyenda de Sant Jordi y su traducción y resumen para que entiendan porque hoy en Catalunya se regala una rosa roja. En el pueblo de Montblanc había un dragón feroz que con su aliento envenenaba el aire y producía la muerte a los rebaños y las personas, y por toda aquella comarca reinaba el terror más profundo.
Preocupados por la situación, los habitantes de Montblanc pensaron darle cada día al dragón, a una persona para comer y calmarlo. Así fue como tras una larga discusión, los pueblerinos decidieron sortear cada día quien sería la persona que iría a parar al estómago del dragón. Pero he aquí que un día, la suerte hizo que le tocara ser devorada a la hija del rey. La joven princesa era muy simpática, amable, guapa y elegante. El rey, afligido y dolorido, fue justo y severo, su hija era como cualquier otro. Si le había tocado tenía que ir. Y así fue como la joven doncella salió del castillo para encontrarse con la bestia, mientras todo el pueblo miraba desconsolado y afligido como la princesa se dirigía al sacrificio. Mientras la chica llegó a la madriguera del monstruo, un joven caballero, con brillante armadura, montado sobre un caballo gritó: - No sufrís joven doncella. He venido desde muy lejos para protegeros a vos y a liberar vuestro pueblo de esta fiera. No tuvo tiempo ni de decir esto, que de repente salió la fiera, ante el horror de la princesa y el gozo del caballero.
Empezó una intensa pero breve lucha, hasta que el caballero le clavó una buena estocada con su lanza, que dejó malherida a la terrible bestia y la mató. De la sangre que brotó, surgió rápidamente un rosal, con las rosas más rojas que la princesa hubiera visto nunca, rosal del que el joven caballero cortó una rosa y se la ofreció a la princesa. Por esta razón hoy no es sólo el día del libro, es también el día del amor, de la valentía y del valor de la libertad.
Añadir nuevo comentario