La magia de la vida real no necesita de una barita
La pecosa, estudiosa y bastante insegura «gafotas», según su propia definición, creció y dejó la escuela primaria para entrar en la de Wyedean, donde empezó a interesarse por los idiomas.
Alumna aplicada, pronto destacó también por su afición a contar historias a un reducido círculo de amigos, quienes escuchaban con atención la narración de largos relatos en los tiempos del recreo. Durante su adolescencia escribió mucho, pero, con la excepción de algunos divertidos cuentos, nunca se atrevió a mostrar sus manuscritos a nadie.
Tras culminar sus estudios secundarios, fue rechazada en Oxford y estudió en Exeter, donde se graduó en francés y clásicas. La intención por aquel entonces era convertirse en secretaria bilingüe.
En la universidad se convirtió en una gran fan de los Smiths, su grupo musical favorito. Después de fallecer su madre enferma de esclerosis múltiple, se trasladó a Portugal para trabajar como profesora de inglés.
En Lisboa enseñaba su lengua materna, el francés. Allí contrajo matrimonio y tuvo una hija, pese al feliz acontecimiento, el matrimonio no prosperó y pronto acabó en divorcio.
Madre de una niña pequeña y sola en un país extranjero, a los 31 años decidió regresar y se instaló en Edimburgo, capital escocesa en donde residía su hermana. No tenía dinero, ni conseguía trabajo, no podía pagar a nadie que cuidara de su bebé mientras buscaba un empleo, cayó en una profunda depresión y decidió que como ya no tenía nada que perder iba a escribir el libro que imaginó hacía tanto tiempo.
Recorrió sin éxito con la copia mecanografiada por ella misma que fue rechazada en nueve ocasiones por diversas editoriales, la obra fue finalmente aceptada y publicada un año después, se trataba de las aventuras del héroe infantil Harry Potter, niño huérfano con poderes mágicos capaz de evadirse a voluntad a un mundo de fantasía. La historia de la escritora británica Joanne Kathleen Rowling es un claro ejemplo de que nunca hay que darse por vencido.
En su infancia, debido al trabajo de su padre la familia se mudó de vivienda en dos ocasiones. En Winterbourne entabló amistad con un vecino llamado Ian Potter.
Cuando tenía nueve años, su familia hizo realidad su sueño y se mudaron a un área rural del condado de Gwent, pero en la nueva escuela a la que asistieron ella y su hermana, para ella fue en un tormento, por lo que durante años recordaría a su odiada profesora Mrs. Morgan.
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