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Un economista que ganó el Nobel de la paz

Un economista que ganó el Nobel de la paz
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Muhammad Yunus, es un economista indio que que está cambiando el mundo.
Fue ganador del Premio Nobel de la Paz 2006 y está revolucionando la forma de pensar desde los más pobres hasta los más ricos, dentro y fuera de Bangladesh.

Estudió en Estados Unidos con becas de las instituciones Fullbright y Eisenhower y de la Universidad de Vanderbilt (Tenesee).

Cuando volvió a Bangladesh, país donde nació, poco después de que obtuviese la independencia, dirigía el departamento de Economía de la Universidad de Chittagong, conviviendo con los campesinos de la región de Jobra, Yunus se dio cuenta que la pobreza se perpetuaba porque dejaba a los pobres fuera de la economía.

Los bancos tradicionales no concedían préstamos a aquellos que no pudiesen ofrecer garantías, y ello generaba un círculo vicioso de pobreza.
Yunus creó el concepto del microcrédito el día que decidió ayudar a unos cuantos campesinos que vivían cerca de la Universidad de Chittagong y que, tras una gran hambruna que asoló el país en 1974, estaban pasando por graves dificultades.

Elaboró una lista de 42 personas seriamente endeudadas que, en total, debían menos de 27 dólares. Cada uno de ellos recibió la cantidad que adeudaba sin otra condición que la de concentrarse en su trabajo y la de devolver el dinero cuando pudiera.
El éxito de su acción le llevó a crear, en 1976, el Banco Grameen (que significa "banco de la aldea"), con la intención de prestar dinero a personas que no tenían acceso a los créditos bancarios tradicionales, dado que no cumplían las condiciones requeridas habitualmente en concepto de aval para garantizar el reembolso de la suma prestada.

El banco se creó para conceder créditos únicamente a las personas más desfavorecidas, convirtiéndose éstas en accionistas de la entidad.
Esta institución sin ánimo de lucro ha salvado de la miseria a cientos de miles de sus compatriotas.

El Banco funciona en la actualidad con más de 22.000 empleados que trabajan en las calles de casi 38.000 de las 68.000 aldeas y pueblos de Bangladesh, tiene 7,5 millones de clientes, el 97% mujeres, a quienes les hace préstamos iniciales de US$ 30/40.

"Mujeres en su mayoría analfabetas -dice-, que trabajan duro para garantizar la devolución del dinero y ser confiables para acceder a nuevos préstamos".  

Todo gira en torno a la llamada "garantía solidaria" que consiste en prestar el dinero a las dos mujeres más pobres de un grupo de cinco que se juntan para solicitarlo, y las demás no reciben su préstamo hasta que las dos primeras lo han devuelto, de tal manera que se crea una especie de red de apoyo-presión. Si uno deja de pagar, todos pierden la posibilidad de recibir nuevas ayudas.

El préstamo medio es de 75 dólares y el máximo de 300. Los receptores de los créditos también se comprometen con 16 principios no obligatorios, que se consideran valores positivos, como enviar a los hijos a la escuela, cultivar vegetales o beber sólo agua canalizada, y reciben un teléfono móvil, ya que Yunus cree que las nuevas tecnologías y el acceso a internet suponen una revolución para los pobres, que pasan así a tener acceso a la sociedad de la información.

En la actualidad, 52 países cuentan con instituciones que conceden microcréditos con el mismo método que el empleado por el Grameen Bank. Inicialmente, el objetivo del Banco Grameen era que el 50 % de los beneficiarios fuesen mujeres, pero a medida que el proyecto avanzó, las mujeres representaron más del 90 % de los destinatarios de los microcréditos. Yunus observó que, aunque la tasa de devolución de los préstamos era prácticamente la misma entre hombres y mujeres, en comparación los hombres tendían a satisfacer primero sus necesidades, mientras que las mujeres solían beneficiar a sus familias mucho más, empezando por sus hijos, continuando por sus hogares y atendiendo después otras necesidades.

El hecho de que la mayor parte de los clientes fueran mujeres abanderó el compromiso de la entidad financiera con la lucha por la liberación de la mujer .

Además, el conceder créditos a mujeres tenía aún más sentido dado que eran éstas las que constituían la mayor parte de la población pobre de Bangladesh. Yunus se topó con que la principal oposición a este sistema la protagonizaban los propios maridos, ya que se sentían ofendidos por el hecho de que fueran sus mujeres, en su mayoría analfabetas y sin haber tenido jamás contacto con el dinero, quienes se beneficiaran de los microcréditos.

En segundo lugar, tuvo que enfrentarse a los mullahs, que sostenían que aceptar dinero del Banco Grameen iba en contra de la religión. Muhammad Yunus, ganador del Premio Nobel de la Paz 2006, está revolucionando la forma de pensar desde los más pobres hasta los más ricos, dentro y fuera de Bangladesh, haciendo énfasis en el "negocio" de hacer el bien a los demás, a través de empresas sociales, como un estadio más avanzado de la filantropía, por cuanto el dinero invertido en una empresa social sigue trabajando y se multiplica. Algunas de las iniciativas de ese tipo es joint-venture con Danone, por ejemplo, que produce yogures con el añadido de vitaminas y nutrientes a muy bajo costo, destinados a niños pobres. Una reflexión final de Muhammad Yunus: "Uno puede usar su dinero para ganar más dinero, o usarlo para armar una empresa social que contribuya a disminuir la pobreza" 

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